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África vuelve a reclamar la liberación de patentes de las vacunas ante la impotencia de la OMS

La Unión Africana renovó este jueves el pedido por una exención temporal de los derechos de propiedad intelectual de las vacunas contra el coronavirus y pidió evitar las experiencias vividas con los medicamentos para el VIH y la gripe A que demoraron en llegar al continente.

El director de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), John Nkengasong, dijo hoy que la exención de patentes para los fármacos contra la Covid-19 implica un «beneficio mutuo para todos».

La iniciativa fue presentada en la Organización Mundial del Comercio (OMC) por India y Sudáfrica, cuenta con el respaldo de un centenar de países, y la férrea oposición de la Unión Europea (UE) y Estados Unidos, sedes de los grandes grupos farmacéuticos.

Nkengasong indicó hoy en conferencia de prensa que el continente busca evitar el acceso restringido que tuvo a medicamentos como ocurrió durante la pandemia de gripe A a fines de la década de 2000 y del Sida en la década de 1990.

«En 1996, los medicamentos contra el VIH estaban disponibles y vimos cómo la mortalidad en el mundo desarrollado disminuía drásticamente. Pero pasarían 10 años antes de que esos medicamentos fueran accesibles en África de una manera significativa», dijo el directivo.

«En el medio, 12 millones de africanos murieron», añadió para ejemplificar por qué la exención temporal de derechos de propiedad intelectual «será beneficiosa para todos».

Los CDC de África aprobaron el uso de la vacuna de AstraZeneca que ya están disponibles en Ghana, que ayer se convirtió en el primer país en recibir dosis financiadas por el dispositivo Covax de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que tiene como objetivo proporcionar los fármacos urgentes a los países de bajos ingresos.

El renovado pedido de África tiene lugar unos días después de que la OMS denunciara que los países ricos están boicoteando el reparto de vacunas y la operación Covax para los países más pobres.

Los principales países imperialistas ya habían firmado contratos para adquirir dosis por cantidades que superan por entre 3 y 7 veces el total de su población. Esta situación empeoró ante el retraso de algunos laboratorios y vacunas, lo que hizo que se firmaran nuevos contratos aumentando aún más el acaparamiento de vacunas por parte de los países ricos.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, señaló que
«Una campaña de vacunación global es del interés de todos, incluso para los países ricos. Socavar Covax no sólo es un problema para los no inmunizados, también lo es para los países donde la población ya ha sido inoculada», explicó apuntando a posibles variantes para las que las primeras vacunas no sean efectivas.

Sin embargo, a pesar de cuestionar el acaparamiento de vacunas y lo que esto puede implicar en el desarrollo de nuevas cepas que hagan peligrar el esfuerzo de vacunación global, la OMS se negó a pedir la liberación de las patentes y de la propiedad intelectual de las vacunas, haciendo que sus denuncias sean completamente impotentes para solucionar el problema de fondo.

Siendo manejada y financiada por los principales países imperialistas, la OMS solo puede llegar a cuestionar la forma en la que se reparten las vacunas y anunciar la posibilidad de una mutación que haga fracasar todos los esfuerzos a nivel mundial, pero al negarse a ir sobre el punto nodal, que es la liberación de patentes para producir en forma masiva y gratuita la vacuna, sus alertas se convierten en un discurso cínico. Aunque aparezca como la voz de la moral, el organismo se convierte en cómplice de la falta de vacunas en los países más pobres y del probable fracaso de todo el plan de vacunación a nivel mundial.

FUENTE: La Izquierda Diario