Derechos conquistados con lucha, derechos en riesgo con la reforma
Las ocho horas de trabajo no fueron un regalo. Tampoco lo fueron las vacaciones pagas, la indemnización por despido, el descanso semanal ni el derecho a huelga. Cada uno de esos derechos nació de huelgas, movilizaciones, represión y organización obrera.
Desde finales del siglo XIX, cuando los trabajadores reclamaban “8 horas para trabajar, 8 para descansar y 8 para vivir”, hasta la sanción de la Ley 11.544 en 1929 en Argentina, el camino fue largo. Lo mismo ocurrió con las vacaciones pagas, la estabilidad frente al despido y la protección sindical, consolidadas durante el siglo XX.
Hoy, el gobierno de Javier Milei impulsa una reforma laboral que, bajo el argumento de “modernizar” y “flexibilizar”, modifica pilares centrales del derecho del trabajo argentino: habilita jornadas de hasta 12 horas mediante bancos de horas, cambia el esquema de indemnizaciones y debilita la negociación colectiva.
La pregunta que se abre es profunda: ¿puede llamarse modernización a un esquema que flexibiliza conquistas históricas logradas tras décadas de lucha?
Mientras en Europa se discuten reducciones de jornada y derecho a la desconexión, en Argentina se debate ampliar márgenes empresariales sobre el tiempo y la estabilidad del trabajador. La discusión no es solo económica; es cultural y social: ¿qué modelo de sociedad queremos? ¿Uno que priorice competitividad a cualquier costo o uno que sostenga derechos como piso mínimo de dignidad?
Porque si algo enseñó la historia es que los derechos laborales no surgieron espontáneamente. Se conquistaron. Y cuando se debilitan, rara vez vuelven intactos.
Línea del tiempo comparativa
Argentina – Europa
SIGLO XIX: El origen del reclamo
1886 – Chicago, EE.UU.
Huelga por la jornada de 8 horas.
Represión y hechos que dan origen al Día Internacional del Trabajador (1° de mayo).
Este hecho impacta en todo el movimiento obrero mundial, incluyendo Argentina y Europa.
Argentina
1902–1919
Primeras grandes huelgas obreras.
Expansión del sindicalismo.
Reclamos por jornada limitada, descanso semanal y mejores condiciones.
1929
Se sanciona la Ley 11.544, que establece la jornada máxima de 8 horas diarias o 48 semanales.
1944
Estatuto del Peón Rural.
1945–1949
Incorporación de derechos laborales en la Constitución.
Consolidación de vacaciones pagas, aguinaldo e indemnización.
1974
Ley de Contrato de Trabajo (Ley 20.744), que sistematiza derechos laborales.
2024–2026
Reforma impulsada por Javier Milei:
Banco de horas (posibilidad de jornadas de hasta 12 horas).
Modificación del régimen de indemnizaciones.
Cambios en licencias y vacaciones.
Mayor negociación individual o por empresa.
Limitaciones al derecho de huelga en ciertos sectores.
Europa
1919
Creación de la Organización Internacional del Trabajo.
Se establece como estándar internacional la jornada de 8 horas y 48 semanales.
Décadas de 1950–1980
Consolidación del Estado de bienestar.
Vacaciones pagas extendidas.
Sistemas fuertes de negociación colectiva.
2003
Directiva europea 2003/88/CE sobre tiempo de trabajo:
Máximo 48 horas semanales promedio.
Mínimo 4 semanas de vacaciones pagas obligatorias.
2020–2025
Debates sobre reducción de jornada:
En España se impulsa reducción a 37,5 horas.
En Francia ya rige jornada de 35 horas.
Implementación del derecho a desconexión digital en varios países.
Mientras Europa discute cómo trabajar menos horas sin perder productividad, Argentina debate ampliar la flexibilidad empresarial sobre tiempo e indemnizaciones.
El contraste es evidente: en un lado del Atlántico se avanza hacia mayor equilibrio vida-trabajo; en el otro, se reconfiguran derechos históricos en nombre de la competitividad.
