Advierten que el sistema de obras sociales está al borde del colapso por el desfasaje de aportes
Miles de monotributistas en la Argentina enfrentan la posibilidad inminente de perder el acceso a la cobertura médica provista por la Obra Social de Empleados de Comercio y Actividades Civiles (OSECAC). El alerta surge a raíz de un creciente desfasaje financiero entre el monto de los aportes mensuales obligatorios y los costos reales de las prestaciones de salud en el contexto inflacionario actual.
La advertencia fue presentada formalmente este martes por el titular de la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECYS), Armando Cavalieri, y el presidente de OSECAC, Carlos Pérez, durante una reunión mantenida con el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones.
La brecha de costos: un sistema en tensión
El eje central del reclamo es la insostenible diferencia entre lo que abona un afiliado bajo el régimen de monotributo —fijado en $22.000 mensuales— y el costo promedio del Programa Médico Obligatorio (PMO), que actualmente supera los $100.000 por adulto. Según el informe elevado al Ministerio, la situación se agrava en el caso de los adultos mayores, donde el costo operativo oscila entre los $160.000 y $170.000.
Para graficar la gravedad del déficit, los dirigentes señalaron que el aporte mensual ni siquiera cubre el valor de una consulta médica individual. Algunos costos de referencia presentados incluyen:
- Radiografías: Entre $80.000 y $150.000.
- Análisis clínicos completos: Entre $200.000 y $300.000.
- Cirugías simples: Entre $1.000.000 y $2.500.000.
«El sistema de obras sociales no tiene la capacidad de sostener esta diferencia de ingresos y egresos durante un plazo prolongado», aseguró Cavalieri, enfatizando que el riesgo real es que los trabajadores independientes queden excluidos del esquema privado y se vean obligados a depender exclusivamente del sistema público de salud.
Propuestas para evitar el colapso
Ante el ministro Lugones, los representantes de OSECAC propusieron dos alternativas principales para garantizar la continuidad de la cobertura. La primera consiste en equiparar el monto del aporte de los monotributistas al porcentaje que realizan los trabajadores en relación de dependencia. Como segunda opción, se planteó la posibilidad de eliminar el componente de salud dentro del pago unificado del monotributo, permitiendo que el sistema se reconfigure bajo otras reglas de financiamiento.
Desde el sector gremial insistieron en que se requieren medidas urgentes para evitar que la crisis financiera del sector prestador termine afectando el derecho a la salud de una masa crítica de trabajadores autónomos.
