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Estafas comerciales: cuando la promesa se convierte en una trampa, denuncias contra Branka Motors y el testimonio de un cliente afectado

Las estafas comerciales son maniobras en las que una empresa o particular induce a error a un consumidor mediante promesas falsas, información engañosa o prácticas irregulares, con el objetivo de obtener un beneficio económico. En muchos casos, estas situaciones se presentan bajo una apariencia de legalidad: locales abiertos, contratos, recibos y presencia activa en redes sociales.
En los últimos años, este tipo de estafas se ha multiplicado, especialmente en rubros como la venta de vehículos, donde los precios promocionales, la urgencia por “las últimas unidades” y la exposición constante en redes sociales funcionan como anzuelos para captar clientes.
El mecanismo: precios bajos, urgencia y demoras
Uno de los patrones más frecuentes en este tipo de estafas es la oferta de precios muy por debajo del valor de mercado. Esa diferencia económica genera confianza inicial y empuja al comprador a tomar decisiones rápidas, muchas veces bajo presión: promociones por tiempo limitado, supuestas pocas unidades disponibles o exigencias de señas inmediatas.
Luego del pago —total o parcial— comienzan las demoras, las respuestas ambiguas y los cambios en las condiciones pactadas. La información se fragmenta, los responsables no se identifican claramente y el consumidor queda atrapado en un circuito de excusas, postergaciones y desgaste emocional.
Denuncias contra Branka Motors
En este contexto, comenzaron a conocerse denuncias y testimonios de clientes que señalan prácticas irregulares por parte de la empresa Branka Motors, dedicada a la venta de motocicletas. Los relatos coinciden en una operatoria que incluye contratos poco claros, plazos de entrega incumplidos, cambios de modelo sin acuerdo previo y entrega de vehículos sin la documentación correspondiente para circular legalmente.
Si bien no se revelan identidades personales, los testimonios describen una estructura comercial difusa, donde no queda claro quién es el responsable directo, y donde las respuestas varían según la insistencia del cliente o la presión ejercida.
Un testimonio que expone el problema
Uno de los clientes afectados relató haber llegado a Branka Motors tras ver reiterados anuncios en Instagram y otras redes sociales. El precio ofrecido era entre 500 y 600 mil pesos más barato que en otros comercios, lo que resultó decisivo. Tras abonar una seña y luego la totalidad del valor de la moto, le informaron un plazo de entrega de entre 7 y 20 días hábiles.
Ese plazo se cumplió sin novedades. Durante semanas, el comprador intentó comunicarse sin obtener respuestas claras. Cuando finalmente logró hablar con personal de la empresa, las explicaciones fueron contradictorias: vacaciones del personal, demoras en los lotes, errores administrativos y promesas de resolución “en breve”.
El cliente se presentó en varias oportunidades en el local y detectó cambios significativos: personal que ya no estaba, eliminación de planes de financiación y exigencia de pagos únicamente al contado. Incluso se le ofreció cambiar el modelo de la moto ya abonada por otro de distintas características.
Finalmente, más de un mes después del pago total, la motocicleta fue entregada sin permiso de circulación, con una nota informal sin validez legal, una rueda pinchada y sin combustible. El comprador permaneció cerca de un mes sin poder circular legalmente, hasta que la documentación comenzó a regularizarse por fuera del local comercial.
“Lo más grave no fue solo el tiempo o el dinero, sino el desgaste, la incertidumbre y la sensación permanente de haber sido engañado”, expresó.
El impacto en las víctimas
Las estafas comerciales no solo generan un perjuicio económico. También provocan ansiedad, insomnio, enojo y un fuerte sentimiento de impotencia. Muchas personas dudan en denunciar por miedo, cansancio o porque finalmente —tras insistir— logran obtener el producto, aunque en condiciones irregulares.
Sin embargo, especialistas y organismos de defensa del consumidor advierten que denunciar es clave para detectar patrones, prevenir nuevas víctimas y exigir responsabilidades.
La importancia de visibilizar y denunciar
Casos como los denunciados contra Branka Motors vuelven a poner en agenda la necesidad de controles más estrictos, mayor educación al consumidor y canales de denuncia accesibles. Visibilizar estos testimonios no busca dañar, sino advertir y proteger a quienes, confiando en una oferta tentadora, pueden terminar atrapados en una experiencia que deja marcas.
Porque detrás de cada estafa no hay solo números: hay personas, familias y proyectos que quedan en pausa esperando una respuesta que nunca llega a tiempo.