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Inflación en Argentina: los últimos datos del INDEC y qué significa para los argentinos

En enero de 2026 se conocieron los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) sobre la inflación en Argentina durante diciembre de 2025 y todo el año, una variable que sigue marcando la vida económica cotidiana de millones de personas.

Cifras principales
Inflación mensual de diciembre de 2025: 2,8%, un aumento que marcó una aceleración respecto a noviembre y estuvo impulsado por sectores como transporte, servicios y alimentos.

Inflación acumulada en 2025: 31,5%, la cifra más baja en ocho años, algo que desde el Gobierno se destacó como un avance en el control de precios.

Estas cifras muestran un fenómeno clave: si bien la economía argentina sigue con precios que suben en términos anuales, el ritmo de aumento fue mucho menor que en años recientes, cuando la inflación superó el 100% anual.

Qué hay detrás de los números
El dato de diciembre no solo refleja el comportamiento de fines de 2025, sino una tendencia de desaceleración general que los analistas vienen observando mes a mes. La inflación mensual se mantuvo por encima de 2% varias veces en la segunda mitad del año, lo que indica que, aunque sigue subiendo, lo hace a un ritmo más moderado que en periodos anteriores.

Sin embargo, esta desaceleración también tiene impacto político y metodológico. En los últimos días, la renuncia del director del INDEC, Marco Lavagna, luego de un conflicto con el Gobierno por la actualización de la metodología de cálculo de precios, generó una fuerte polémica. Críticos advierten que retrasar esos cambios podría ocultar cifras reales algo más altas y afectar la confianza en los datos oficiales, un tema que Argentina ya vivió en otras etapas económicas.
Qué significa para los argentinos
Aunque la inflación anual reducida a 31,5% puede parecer una mejora respecto a años anteriores, la sensación en la vida cotidiana es diferente:
Los precios de alimentos, transporte y servicios siguen aumentando mes a mes, lo que impacta directamente en el poder de compra de salarios y jubilaciones.

La desaceleración no elimina la presión sobre los ingresos familiares, que muchas veces no suben con la misma velocidad que los precios.
La controversia sobre cómo medir la inflación añade incertidumbre al debate público y económico.
En definitiva, los últimos datos oficiales muestran una inflación que, si bien es la más baja en varios años, sigue siendo elevada y plantea desafíos tanto para la economía real de las familias como para la credibilidad de las estadísticas públicas.