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EL MOVIMIENTO OBRERO EN TIEMPOS DE COVID-19

Despidos y crisis laboral en medios de la pandemia del COVID 19


El Coronavirus ha traído consigo algo más que una crisis sanitaria tremenda a nivel mundial. Las medidas de aislamiento y cuarentena para prevenir el contagio del virus, han generado también un enorme párate en la economía mundial que los principales pronósticos vaticinan podría ser peor a la crisis financiera del año 2008.


Nuestro país, golpeado profundamente por los cuatro años del gobierno de Macri que elevó la pobreza a casi el 40% de la población y que genero miles de despidos tanto en el sector público como en el sector privado, se ve sumergido en medio de esta emergencia sanitaria con una situación social y laboral sumamente delicada.


El gobierno de Alberto Fernández definió en varias de sus apariciones públicas que va a “privilegiar la salud antes que la economía”, “que la economía se recupera y las vidas no”; defino tempranamente la cuarentena que comenzó el 20 de Marzo y que será estirada hasta el 13 de Abril. Esta decisión implica que muchas fábricas seguirán permaneciendo cerradas, por lo que esta pandemia no solo pondrá a prueba el sistema de salud argentino, sino que también pondrá a prueba al sistema laboral.


Por un lado está el problema de la informalidad, trabajadores que asisten todos los días a realizar su tarea diaria y que no han sido registrados por el empleador. Vemos ejemplos de esto en nuestra provincia en la industria del Vestido donde no son pocos los casos, e incluso es una forma de ahorrarse el grueso del “costo laboral” por parte de empresarios, que debido a la falta de controles de los organismo de trabajo han hecho de esto una constante.


Ahora bien el gobierno ha generado una seria de medidas para contener al sector PyME: como los programas REPRO, créditos con una tasa del 24%, e incluso prorroga en los vencimientos de deuda. Pero estas “Pymes de la informalidad” como van a gestionar un REPRO o cualquiera de estos beneficios, si no van a poder demostrar que son realmente una empresa que tienen sueldos que pagar si ninguno de sus trabajadores están registrados. Frente a esta situación nuevamente quedan muy golpeados los trabajadores, que dependerán de lo que quiera hacer ese empresario y, no les quedara otra alternativa que gestionar el Ingreso Familiar de Emergencia, para llevar el sustento a sus familias.


Otro punto son las condiciones de trabajo. Hemos visto que en nuestra provincia la actividad del obrero rural no se ha detenido por ser considerada esencial y más aún en tiempo de vendimia. Pero en qué condiciones han trabajado los obreros rurales que por lo general se trasladan a la viña en camiones bastantes hacinados y sin elementos de seguridad. El que tenga la oportunidad de observar como continúan trabajando los obreros rurales (sobre todo de viña) en departamentos como San Martin o Caucete, podrá ver como nada ha cambiado. No hay elementos de higiene, no hay barbijos y lo que es peor muchos trabajadores han denunciado que durante este último tramo de la cosecha bajo el precio de la gemela.


Lógicamente este es el ejemplo de un sector muy golpeado históricamente, pero también la falta de elementos de higiene se hace sentir en allí en donde es más que necesario, como lo es la salud. Hay prestadoras privadas en la provincia que visitan enfermos a domicilio que no proveen a sus trabajadores de guantes, barbijos o alcohol en gel, una situación realmente lamentable y por demás alarmante.


El otro problema claramente tiene que ver con el pago de salarios y los despidos. En los últimos días tomo resonancia en los medios la decisión del grupo Techint (uno de los grupos empresarios más grandes del país) de despedir 1.450 empleados de sus obras privadas de construcción, dependientes de Techint Ingeniería y Construcción. Esta decisión es un duro mensaje de los grandes empresarios argentinos de la AEA y también de la UIA con Paolo Rocca a la cabeza para el presidente Alberto Fernández. Rocca es la punta de lanza de ese sector empresario al que no le importa la salud, ni la vida de los trabajadores y que solo se preocupan por sus ganancias. Posiblemente esto genere un efecto domino, ya que el grupo Roggio también anuncio que suspenderá el pago de los aumentos paritarios en una de sus empresas. Ahora bien frente a esta situación tenemos que hacer una comparación que es inevitable, durante los cuatro años del gobierno de Macri las clases dominantes (de la que forman parte estos grupos) pusieron el acento en demonizar, poniendo al servicio de esto el aparato mediático y judicial a los sindicatos y a los movimientos populares.


Pero ahora resulta que en medio de esta crisis los que salen a dar enormes gestos de solidaridad son justamente los demonizados de la era Macri. Los movimientos populares sostienen comedores y merenderos, confeccionan barbijos y alcohol en gel para distribuir gratuitamente en los barrios, colaboran con las salas de salud, los grupos de riesgo, etc. Y los sindicatos como el de camioneros que conduce Hugo Moyano (el enemigo número uno en el plano sindical para el macrismo) pone a disposición un sanatorio en Bs As con más de 300 camas para atender a los enfermos por coronavirus y también junto con otros sindicatos ponen a disposición hoteles para que puedan ayudar en el aislamiento y la contención en el caso de que la situación se desborde. Otro claro ejemplo digno de nombrar por lo que representa en el debate que tuvimos en relación de priorizar lo privado por sobre lo público, achicar el estado etc., durante el periodo liberal de cambiemos, es el Astillero Rio Santiago empresa estatal que hoy se propone fabricar camas, alcohol en gel etc.


Mientras los malos para el macrismo y la derecha liberal son hoy el ejemplo de solidaridad y de estar en la pri-mera línea de la lucha contra el COVID 19, los “buenos” como Paolo Rocca y Roggio despiden trabajadores o no les quieren pagar el sueldo.
Frente a esta situación fue importante que el ministerio de trabajo dicte la conciliación obligatoria para frenar los despidos y también las distintas declaraciones del presidente Alberto Fernández rechazando este tipo de acti-tud por parte del empresario.


Pero como vemos, hay una fuerte disputa con estos sectores de las clases dominantes a los que no solo se les pueden enfrentar con críticas, declaraciones y mucho menos se les puede pedir solidaridad. Vivido está el ejemplo de Pugliese en el año 89 con su célebre frase “les hable con el corazón y me respondieron con el bolsillo” en oportunidad de una corrida cambiaria, en la cual, los exportadores no liquidaron sus divisas y agudizaron una crisis que terminaría en una hiperinflación y en la salida adelantada de Raúl Alfonsín del gobierno.


Hay que generar por DNU la prohibición de todos los despidos y suspensiones durante el tiempo que dure la cuarentena y comenzar a instalar en el debate público la miseria de estos empresarios y la importancia de que el estado logre tomar parte del control de distintas ramas del aparato productivo nacional. Esto sería hoy parte de la solución a muchos de los problemas que nos aquejan como los despidos, las suspensiones e incluso la formación de precios en tiempos donde algunos ganan mucho con el sufrimiento de otros.


Generar la más amplia solidaridad de todo el movimiento obrero, sindicatos, movimientos populares, de desocupados, precarizados y de jubilados y coordinar acciones para denunciar este tipo de atropellos también será una herramienta importante para equilibrar la balanza en favor de los trabajadores.


Federico Suero.
Coordinador Provincial CCC San Juan.