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El presidente anunció que se extiende la cuarentena

El presidente Alberto Fernández anunció anoche la extensión del aislamiento social obligatorio por otras dos semanas, hasta el fin de Semana Santa. Fue el corolario de un domingo de intensa actividad en la Quinta de Olivos donde primero se reunió con el ministro de Salud, Ginés González García, y el grupo de especialistas que lo asesora, quienes le recomendaron enfáticamente extender la cuarentena basados en los buenos resultados que la medida viene dando hasta el momento en comparación con la multiplicación de casos que se observa en otros países. Por la tarde, el Presidente mantuvo una extensa teleconferencia con los gobernadores, quienes también se mostraron a favor de continuar con la medida aunque plantearon también la necesidad de que se permitan algunas actividades productivas, claves para las economías provinciales.

«Prolongando la cuarentena vamos a haber cumplido dos ciclos la incubación del virus en el cuerpo humano», explicó con argumentos médicos Fernández la continuidad de la medida que lleva diez días y que -lo dijo más de una vez- debía tener «contentos» a los argentinos por su nivel de cumplimiento y de efectividad. «Somos un caso único, no lo hizo ningún otro país», resaltó, respecto al aislamiento determinado en cuanto aparecieron los primeros casos.

Alberto Fernández habló pasadas las 22 sentado en Olivos flanqueado por el jefe de Gabinete, Santiago Cafieron, y el ministro del Interior, Wado de Pedro. Insistió en la idea de que prolongando la cuarentena se evitará un pico de contagios y que ese retraso permitirá preparar al sistema de salud y proveerse de los insumos críticos, que escasean en todo el mundo. El Presidente se ayudó con algunos papeles pero no leyó y habló en su habitual tono didáctico a la cámara. Por primera vez desde el inicio de la pandemia, al término del mensaje se escucharon aplausos y gritos de aliento en varios barrios de Buenos Aires.

Fernández también repartió algunos mensajes:

Si bien destacó el alto nivel de cumplimiento, volvió a criticar a los «vivos» que violaron la cuarentena y resaltó que en estos días se habían secuestrado 3.778 vehículos y abierto causas a 23.111 infractores.
Respecto a la crítica situación que se podría generar en los barrios más humildes, sin comodidades de ningún tipo para sobrellevar el encierro, les pidió especialmente «que respeten la cuarentena y cuiden mucho a sus mayores». «A todos les van a llegar los recursos y los alimentos», les prometió.


Habló de un «falso dilema» acerca de si se debía priorizar la salud o la economía, porque aseguró que el Gobierno también estaba haciendo «muchas cosas» por la economía como repartir recursos entre los sectores más humildes y darle facilidades a las pymes y empresas. Allí fue cuando mandó una advertencia a los empresarios a propósitos de los despidos conocidos en los últimos días, el caso más notorio el de la multinacional Techint que echó a 1.450 trabajadores. «Voy a ser muy duro también con los que despiden gente. Aquí nadie se salva solo. No podemos en semenjante crisis desemparar a las personas dejándola sin trabajo», sostuvo. Porque, aclaró, no eran empresas que perderán plata sino que ganarán menos que de costumbre. «Muchachos, les llegó la hora de ganar menos», lanzó.
Especialistas


Por la mañana llegaron a Olivos el ministro Ginés, su segunda Carla Vizotti y los especialistas que vienen trabajando junto a ellos en el análisis del desarrollo de la pandemia: la representante de la OMS, Mirta Roses, y los médicos Pedro Cahn, Omar Sued, Angela Gentile, Pablo Bonvehi, Gustavo Lopardo y Tomás Orduna. Unánimente aconsejaron extender la cuarentena y destacaron los efectos positivos que venía teniendo el aislamiento llevado al momento porque había permitido una tasa relativamente baja de contagio.

Luego del encuentro, el ministro junto con los especialistas dieron una conferencia de prensa para comentar cuál había sido su recomendación pero que la última palabra, como era obvio, estaba en manos del Presidente. Los sanitaristas no quisieron detallar cuánto debía extenderse el aislamiento. Ginés explicó que el seguimiento era algo que se hacía día a día, que él hablaba con los ministros de Salud de cada provincia y que la situación era diferente en las distintas regiones del país. Comentó que era un orgullo que se hablara del «modelo argentino» para enfrentar al coronavirus. «No solo porque hemos comenzado con acciones muy fuertes desde el principio, sino porque además las hemos hecho todas juntas: hemos iniciado antes y con muchísima más intensidad las medidas», argumentó Ginés.

Algo que se encargaron de recalcar los especialistas que participaron de la conferencia fue que el levantamiento de la cuarentena no sería de un día para el otro, sino que se realizará de manera progresiva y por etapas. Cahn advirtió que nadie debía maginar que un día se va a levantar la cuarentena y al otro día va a poder ir a la cancha a ver a su equipo. «Los espectáculos masivos están en la última fila», aclaró. «Son etapas que se irán definiendo en los momentos oportunos con distintos tipos de flexibilización», advirtió Angela Gentile. Quedó claro que la vuelta de las clases también será una de las últimas medidas.

Gobernadores


Una vez que estaba claro que los especialistas avalaban de manera enfática continuar con el aislamiento social obligatorio, Alberto Fernández fue en busca del respaldo político y se enfrascó en una extensa teleconferencia en continuado con todos los gobernadores. A su lado se sentaron Cafiero, De Pedro, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, el secretario de la Presidencia, Julio Vitobello, y el vocero Juan Pablo Biondi.

Según trascendió, el Presidente argumentó a favor de mantener el aislamiento. «De la economía se vuelve, de las muertes no se vuelve más. De la caída del PBI se vuelve, de la muerte no», remarcó Fernández. Les indicó que debían ser «firmes» con los empresarios, que entre otras cosas habían recibido ayudas por 340 mil millones de pesos y créditos del Banco Central a sola firma por un monto acorde a su nómina de personal. Una de las preocupaciones del Gobierno desde el inicio de la pandemia -en verdad viene de antes, pero en estos días se profundizó por razones lógicas- es el de los aumentos de precios, en especial en el rubro alimentos que están escalando a niveles impensados. «Hace falta que los especuladores tengan un castigo y si les duele el bolsillo mejor», reclamó el Presidente.

Les pidió a los gobernadores pensar alternativas para los casos de los barrios humildes -Ginés planteó la alternativa de un aislamiento «barrial» en vez de por vivienda- y que tomen todas las medidas que consideren necesarias para garantizar la cuarentena pero que no corten el tránsito a los camiones, indispensables para garantizar el suministro de alimentos y demás productos esenciales.

Como la anterior ocasión que estuvieron reunidos con el Presidente, los gobernadores se mostraron a favor de una cuarentena estricta. Por ejemplo, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, expresó su acuerdo total con las medidas que se habían tomado hasta el momento y pidió que se tomen los recaudos necesarios par restringir todo lo posible la movilidad de los adultos mayores, de manera de aislar de manera efectiva y evitar de esa manera que quede sobrepasado el sistema de salud.

Los gobernadores plantearon la urgencia de liberar algunas actividades claves para las economías de cada provincia, que el Gobierno quedó en estudiar de acuerdo al caso. También hablaron de la necesidad de explorar todo lo posible la utilización de la tecnología para el pago de salarios y jubilaciones, para hacer trámites y para educar a los chicos mientras dure la suspensión de las clases.

FUENTE

FUENTE: PAGINA 12