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Milei, Thatcher y Malvinas: El presidente argentino que admira a la responsable del hundimiento del ARA Belgrano

A 44 años de la Guerra de Malvinas, resurgen las declaraciones de Javier Milei en las que expresa admiración por Margaret Thatcher, la ex primera ministra británica que condujo al Reino Unido durante el conflicto de 1982 y ordenó el hundimiento del ARA General Belgrano, donde murieron 323 argentinos.

En una entrevista con la BBC, el hoy presidente fue explícito: «Ella fue brillante», afirmó, y reforzó su postura al sostener que no ve problema en valorar a quien fue adversaria en la guerra. «Hubo una guerra y a nosotros nos tocó perder», argumentó al justificar su mirada.

No se trata de una declaración aislada. Milei ha reiterado esa posición en distintos momentos de su trayectoria política, donde incluso definió a Thatcher -junto a Ronald Reagan- como una de «las grandes líderes de la historia de la humanidad». También ha señalado que escucha sus discursos y la considera «brillante», desligando esa valoración de su rol en el conflicto del Atlántico Sur.

La reivindicación resulta particularmente sensible en Argentina por el peso histórico de la guerra y por el papel central de Thatcher en decisiones como el hundimiento del Belgrano, acción que fue duramente cuestionada incluso a nivel internacional y que dejó casi la mitad de las bajas argentinas del conflicto.

En ese contexto, los dichos de Milei han generado un fuerte rechazo. Excombatientes y dirigentes políticos cuestionaron que esa admiración «atenta contra el reclamo legítimo» de soberanía argentina y la consideran un agravio a la memoria de quienes participaron de la guerra. La polémica no es nueva: ya durante la campaña presidencial había sido eje de críticas y cruces públicos.

Incluso desde el exterior, distintos análisis periodísticos remarcan que esta postura rompe con un consenso histórico en Argentina respecto de Malvinas, una causa que suele unificar al arco político. La valoración positiva de Thatcher -figura directamente vinculada al enfrentamiento bélico- aparece así como uno de los puntos más controvertidos del posicionamiento internacional del actual mandatario.