Fred Machado se declaró culpable de fraude y lavado en EEUU y complicó aún más a José Luis Espert
La justicia federal de Texas admitió el acuerdo que hizo Federico “Fred” Machado con la fiscalía de ese Estado por el cual se declaró culpable de lavado de activos y fraude en la venta de aeronaves a cambio de descartar una acusación por narcotráfico, además de evitar el juicio por jurados. Aunque Javier Milei tuitee que esto demostraría que José Luis Espert –quien recibió dinero y aportes de Machado durante su campaña presidencial en 2019—fue blanco de “una operación política y mediática infame” que lo empujó “al ostracismo”, lo que sucede en Estados Unidos no solo no detiene las investigaciones contra el exdiputado de la Libertad Avanza sino que hasta podría complicarlo. Espert ya había reconocido que recibió una transferencia de 200.000 dólares de Machado por un supuesto trabajo de consultoría para la empresa Minas del Pueblo a través del Bank of America, pero hasta ahora no hay ni una constancia de que ese trabajo haya existido.
Aquellos 200.000 dólares que el propio Espert reconoció, no fueron declarados y eran parte de un acuerdo mayor, por un 1 millón de dólares. Tanto en Estados Unidos, en el caso de Machado, como en Argentina, en el del exdiputado, ese dinero es considerado parte de una cadena de posible lavado de activos.
Espert es investigado por ese delito en una causa a cargo del fiscal Fernando Domínguez y el juez Lino Mirabelli, en San Isidro, que pone el foco en su incremento patrimonial y nivel de vida a partir del vínculo con Machado desde 2019 y donde fueron detectadas una gran cantidad de operaciones bancarias dudosas. En este caso, como sacó 80.000 dólares de una de sus cuentas tras ser denunciado, se dispuso el congelamiento de todos sus bienes. No puede hacer operaciones. En otro expediente radicado en Comodoro Py, a cargo del juez Marcelo Martínez de Giorgi y la fiscal Alejandra Mangano, el delito es el mismo pero el foco son 36 viajes en dos aviones de Machado, el uso de una camioneta blindada y otros aportes a la campaña presidencial. En un comienzo, “el profe” –como lo llama Milei—había reconocido un vuelo, pero los viajes resultaron sistemáticos.
En un posteo del domingo a la noche, titulado “Periodistas de Mierda (95%)”, el Presidente acusó una vez más a periodistas que según él “difamaron” a Espert y “lo condenaron sin pruebas”. Su argumento era que “la justicia de Estados Unidos aceptó la declaración de inocencia respecto del narcotráfico del que ese acusaba a la persona utilizada para golpear y ensuciar a José Luis Espert”, en alusión a Machado. La afirmación es tramposa, o en rigor, incorrecta, ya que no fue declarado inocente sino que se retiraron esos cargos pero quedaron en pie los de conspiración para lavar activos y fraude electrónico. Para la investigación respecto del exdiputado y excandidato en Argentina, es indistinto si se trata de narcotráfico, fraude u otro delito. Para mostrar el lavado tiene que haber un “delito precedente” –que sea fuente del dinero sucio– pero no es requisito que exista una codena, explicó a Página/12 un funcionario que participa en una de las causas.
El acuerdo en Texas
La audiencia en la que Machado se declaró culpable este lunes por la mañana duró 16 minutos. El juez Don D. Bush le hizo algunas preguntas para verificar que comprendía las consecuencias del acuerdo con la fiscalía. Ahora el juez de distrito Amos L. Mazzant es quien tiene que dictar la sentencia. El acuerdo establecido y homologado por el juzgado señala que la pena máxima es de 20 años de prisión, 3 de libertad vigilada y multa de 250.000 dólares, pero no fija ningún monto de pena concreto todavía. Eso vendrá en un próximo paso. Pero Machado, que lleva seis meses en la cárcel de Oklahoma, aspira a que se computen los cinco años que ya estuvo detenido –la mayor parte con prisión domiciliaria en Viedma desde donde fue extraditado el año pasado—y el cálculo caiga drásticamente. Su apuesta es recuperar la libertad.
En el acuerdo de culpabilidad, Machado admite que junto con otras personas promovió y participó en un esquema ponzi de estafa con la venta de aeronaves. Reconoce haber integrado una organización para lavar dinero mediante transacciones destinadas a ocultaron el origen y manejo de los fondos. Recibió transferencias de inversores por aviones de las líneas aéreas Air India, All Nippon Airways y otra con asiento en China, que no se encontraban en venta. Hay operaciones de 2019 y 2020, aunque anteriores también. Para un avión de Air India se detectó un “acuerdo para un depósito reembolsable de 5.000000 de dólares”. “Posteriormente, 550.000 dólares fueron transferidos para un uso distinto de la compra del avión”, dice el pacto. Las empresas que usaba Machado eran South Aviation Inc y Pampa Aircraft Financing, junto con Wright Brothers Aircraft Title.
Desde ésta última, propiedad de la socia de Machado, Debbie Mercer Erwin, salió el pago de 200.000 dólares para Espert. Mercer Erwin fue condenada por la misma trama por la que ahora se lo juzga a Machado a 16 años de prisión. En su caso quedó incluido el delito de narcotráfico, además de lavado y fraude.
Por eso, más allá de que retiren los cargos por narcotráfico a Machado, las pruebas siguen estando en la causa. A pesar del acuerdo que propuso la fiscalía, los aviones ligados a Machado nunca dejaron de estar vinculados a operaciones de narcotráfico.
Espert en la mira
En la causa que tramita en San Isidro se investigan los 200.000 dólares del pago de Machado mucho más: el salto patrimonial y en el nivel de vida que da Espert desde 2019, cuando se vincula con aquel, hasta 2025. En un comienzo tenía con su tarjeta Visa Platinum (con extensiones para su esposa e hijo) gastos de aproximadamente 3000 dólares. Cuando terminó la campaña presidencial se compró la casa en Beccar, por algo más de 450.000 dólares y luego un BMW nuevo que tiene un precio de mercado de 83.500. El año pasado sus gastos mensuales bancarios ascendían al equivalente a unos 11.000 dólares mensuales. Pero, además, se detectaron unas extrañas operaciones a través de un informe del Banco Francés: recibió transferencias millonarias de cuentas vinculadas a ochos sociedades y personas humildes y hacía depósitos por cajero como para evitar los controles tributarios. Habría depositado unos 250.000 dólares por mecanismos dudosos.
Por ahora se prorrogó la inihibición de bienes suyos y de su familia, no sólo por la extracción al inicio de la causa de los 80.000 dólares sino porque se detectó la existencia del fideicomiso Costa Dunas, al que había adherido la esposa de Espert en febrero de 2025, ligado a un emprendimiento inmobiliario de lujo cerca de Costa Esmerando. La mujer había aportado allí 55.501 dólares en concepto de anticipo y 50.893.221 pesos (como parte de siete cuotas mensuales pactadas). La sospecha es que era una vía para canalizar fondos.
