Lo siento, no hay encuestas disponibles en este momento.

Empeoró la situación del mercado laboral

Los indicadores sobre el mercado laboral para el primer trimestre del año, que publicó el Indec, registran tensiones estructurales persistentes. Con una tasa de empleo que se ubicó en el 44,8 por ciento para los 31 aglomerados urbanos relevados, la capacidad de absorción de mano de obra por parte de la economía muestra síntomas evidentes de desaceleración. El dato indica una caída interanual de un punto respecto del 45,0% del período anterior.

El fenómeno del “trabajador pobre” —aquel que aun teniendo empleo formal no cubre la canasta—se consolida, al calor de la paradoja que combina baja desocupación teórica con presión laboral en ascenso.

La tasa de desocupación abierta, en tanto, se posicionó en el 7,8 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA). Si bien este número representa una leve baja interanual, distintos analistas sostienen que el estancamiento consolida un piso difícil de perforar, por la crisis que atraviesan los sectores que más mano de obra generan: industria, comercio y construcción.

De esta manera, la desocupación afecta directamente a más de 1,1 millones de personas en los centros urbanos muestreados, quienes buscan un puesto laboral de forma activa y no lo consiguen.

Subocupación y pluriempleo, clima de época

La estadística oficial del organismo da cuenta de que el 29, 6 por ciento de las personas presiona sobre el mercado laboral. Se trata de desocupados o ocupados que necesitan cambiar de trabajo o sumar más horas. Los trabajadores que demandan empleo representan la mayor proporción: el 15,8 por ciento de la PEA. Esto se traduce en una de las características de la época: tener trabajo no garantiza la sustentabilidad económica del hogar. A ese lote se añaden los ocupados no demandantes pero disponibles, que promedian un 5,9 por ciento.

La subocupación total, que mide a quienes trabajan menos de 35 horas semanales por causas involuntarias y desean trabajar más, se ubicó en el 11,1 por ciento durante el período en análisis. La cifra incluye al 7,5 por ciento de subocupados demandantes activos de empleo y al 3,6 por ciento que se mantiene a la expectativa sin realizar una búsqueda formal.

El fenómeno del “pluriempleo” o la necesidad constante de buscar un segundo sustento se instaló como tendencia, debido a que los salarios perdieron poder adquisitivo frente a la inflación y no pudieron recuperarse.

La calidad del empleo, en este contexto, se convirtió en otro indicador clave. De acuerdo con el Indec, la informalidad laboral abarca al 37,9 por ciento de los asalariados. Es decir, casi cuatro de cada diez trabajadores en relación de dependencia se encuentran desprotegidos, sin cobertura de salud, ART ni aportes jubilatorios.

El sostenimiento del empleo se apoya en una mayor precarización y del cuentapropismo. La tasa de actividad, que mide la cantidad de personas que trabajan o buscan empleo sobre la población total, se clavó en el 48,6 por ciento, igualando las cifras de los períodos previos. El número sugiere que ciertos sectores se ven desalentados y optan por retirarse del mercado al no encontrar oportunidades.

Al proyectar los porcentajes sobre el total de los 31 aglomerados urbanos de la EPH, se llega a un universo de 13,5 millones de ocupados frente a la inactividad. La población inactiva total del muestreo alcanza los 15,5 millones de personas, lo que demuestra la pesada carga demográfica y económica que recae sobre el sector productivo.

Los no asalariados (cuentapropistas y empleadores) -incluidos en el estudio- suman 3,8 millones de personas: el 28,2 por ciento del total de los ocupados. Este tipo de relación laboral se transformó en un parche o complemento ante la falta de empleos de calidad, la inestabilidad y los bajos ingresos.

Qué pasaba en 2023

Si a la tasa de desempleo actual se la compara con la del primer trimestre de 2023, cuando gobernaba Alberto Fernández, el indicador creció. Por entonces era del 6,9 por ciento. La suba del desempleo es aún mayor, si la relación es contra el último trimestre de 2023, cuando la medición se ubicó en 5,7 por ciento.

Panorama crítico

Las proyecciones macroeconómicas para los próximos trimestres no incluyen mejoras en los sectores de la producción y el trabajo, debido a que la perspectiva de inversiones son en rubros de poco impacto sobre el empleo.