El cobre abre una nueva etapa para San Juan y pone en debate el desarrollo provincial
Marcelo, Humberto Coria, Emilio Furlán y Alberto Hensel expusieron distintas miradas sobre el futuro de la minería en la provincia.
La minería del cobre fue el eje de una mesa debate sobre los impactos económicos, sociales y territoriales de la actividad en San Juan, que reunió distintas miradas del sector académico, productivo y laboral. El encuentro fue moderado por el Licenciado Federico Agüero.
A lo largo del debate apareció un punto de coincidencia entre los participantes: San Juan tiene por delante una oportunidad histórica con el desarrollo de los proyectos de cobre, pero el verdadero desafío será determinar cuánto de esa riqueza quedará en la provincia y cómo impactará sobre la sociedad.

Marcelo Alos: “El desafío es cuánto derraman las inversiones”
Marcelo puso el foco en el impacto económico que puede tener la nueva etapa minera sobre San Juan y planteó que la provincia debe prepararse para aprovechar al máximo las inversiones que llegarán.
Tomando como referencia el anterior ciclo de expansión minera, entre 2004 y 2014-2015, presentó escenarios sobre el crecimiento del Producto Bruto Geográfico provincial. En un escenario optimista, estimó que San Juan podría alcanzar un crecimiento cercano al 15% anual y duplicar su producto en unos cinco años, siempre que las inversiones sean acompañadas por políticas que permitan que el dinero circule dentro de la economía provincial.
Para Marcelo, la cuestión central no es solamente que las empresas inviertan, sino cuánto derrama esa inversión. Por eso destacó la necesidad de desarrollar proveedores locales, fortalecer las pymes sanjuaninas y generar empleo formal para los trabajadores de la provincia.
También puso sobre la mesa la situación del mercado laboral. Señaló que, aunque San Juan registra una baja tasa de desempleo, existe una importante cantidad de trabajadores ocupados que continúa buscando empleo, mientras que la informalidad sigue siendo elevada.
En ese contexto, sostuvo que la minería debería contribuir a modificar esos indicadores y generar empleos formales, mejores salarios y oportunidades para los trabajadores locales.
Marcelo también destacó el rol de la Universidad Nacional de San Juan, tanto en la formación de profesionales y técnicos como en la investigación necesaria para que el Gobierno pueda tomar decisiones de política económica.
Uno de sus principales planteos fue utilizar instrumentos como la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) para exigir a las empresas planes de desarrollo de proveedores. Si una compañía necesita servicios que actualmente no pueden ser prestados por empresas locales, sostuvo, deberían generarse mecanismos para que las pymes sanjuaninas puedan alcanzar esos estándares, con la Universidad aportando capacitación y formación.
Humberto Coria: “Tenemos que discutir qué queremos para los próximos años”
Desde la representación de ASIJEMIN, Humberto Coria expresó una postura favorable a la actividad minera, aunque reclamó que el debate se dé sobre la base de información concreta y objetivos claros.
“Celebramos la minería”, fue uno de los conceptos centrales de su intervención, aunque advirtió sobre la necesidad de decir la verdad respecto del impacto de la actividad y evitar que la desinformación genere rechazo.
Coria hizo especial hincapié en la formación de trabajadores. Explicó que existe un bache de aproximadamente 20 años sin nuevos grandes proyectos, lo que provocó que buena parte de los trabajadores actuales tenga muchos años de experiencia y que no se haya producido el recambio generacional necesario.
En ese sentido, destacó que numerosos profesionales sanjuaninos actualmente trabajan en proyectos mineros del sur del país y consideró que el desarrollo de nuevos emprendimientos en San Juan puede generar las condiciones para que muchos de ellos regresen.
También señaló que la capacitación será fundamental frente a la transformación tecnológica de la industria. La incorporación de camiones autónomos y nuevos sistemas automatizados obligará a preparar a los trabajadores para una minería cada vez más tecnológica.
Coria cuestionó además algunos aspectos del RIGI, régimen con el que ASIJEMIN no estuvo de acuerdo, y planteó una discusión respecto de los beneficios que reciben las empresas frente a las obligaciones que deberían asumir con la provincia.
“Los recursos son de la provincia”, fue otro de los conceptos destacados de su exposición.
Para Coria, la discusión no debería plantearse en términos de una minería “buena” o “mala”, ni de empresas “buenas” o “malas”, sino en torno a qué modelo minero quiere construir San Juan para los próximos años.
Emilio Furlán: el desafío de capturar la inversión y desarrollar proveedores
Emilio Furlán aportó una mirada vinculada al análisis económico y presentó un modelo basado en una matriz de insumo-producto, tomando como referencia experiencias internacionales, especialmente de Chile.
Su planteo estuvo centrado en los encadenamientos productivos y en cuánto de la inversión minera puede realmente quedar dentro de la economía sanjuanina.
Según explicó, la actividad puede generar un importante efecto multiplicador sobre otros sectores, siempre que existan proveedores locales capaces de atender las necesidades de las grandes compañías.
Furlán estimó una brecha cercana a los US$4.000 millones vinculada con bienes y servicios que podrían no ser capturados por la economía provincial si San Juan no desarrolla sus capacidades productivas y termina dependiendo de proveedores externos, particularmente en materia de bienes de capital.
También abordó el impacto sobre el empleo y tomó como referencia estudios de la Comisión Chilena del Cobre (Cochilco), según los cuales el empleo directo generado por la minería puede multiplicarse varias veces a través de los puestos indirectos que genera en comercios, servicios y empresas proveedoras.
Para el investigador, el desafío es aprovechar el nuevo ciclo del cobre para generar encadenamientos productivos locales que multipliquen el efecto de cada dólar invertido en San Juan.
Además, destacó que los grandes proyectos de cobre deben ser pensados como proyectos generacionales, debido a que pueden tener una vida útil de varias décadas y sus decisiones tendrán consecuencias para las futuras generaciones.
Alberto Hensel: “Tenemos que definir cómo queremos que sea la minería”
Alberto Hensel planteó una mirada estratégica sobre el futuro de la actividad y sostuvo que existe una oportunidad para que la minería se convierta en “el gran motor del desarrollo sostenible de la economía argentina”.
Para el exfuncionario, el desafío pasa por integrar la minería al crecimiento de la industria nacional y de las exportaciones, evitando que los proyectos funcionen como enclaves aislados del resto de la economía.
Hensel destacó que Argentina está ingresando en una nueva era del cobre, impulsada por el fuerte crecimiento de la demanda mundial. Señaló que el consumo global podría pasar de alrededor de 21 millones de toneladas a mediados de esta década a entre 50 y 60 millones hacia 2050.
También puso en discusión las condiciones de competitividad que necesita la industria minera. Recordó que las empresas reclamaban medidas como la libre disponibilidad de divisas, la posibilidad de girar utilidades al exterior, el tratamiento del IVA durante la exploración y la eliminación de retenciones, y sostuvo que Argentina ya era competitiva antes de la implementación del RIGI.
Pero el eje central de su exposición volvió a ser la captura de la renta minera.
La pregunta, planteó, es cómo lograr que una mayor proporción del valor generado por cada tonelada de mineral producido quede en manos de la economía argentina mediante trabajo nacional, proveedores locales e industria nacional.
En esa línea, defendió una minería “inclusiva e integrada al resto de las actividades económicas”, evitando los llamados enclaves mineros.
Finalmente, incorporó la dimensión territorial y social. Habló de la necesidad de generar valor compartido, de manera que a las empresas les vaya bien, pero también a las comunidades y territorios donde desarrollan sus proyectos.
Ese equilibrio, explicó, es el que permite construir la licencia social necesaria para que la actividad minera sea aceptada y pueda sostenerse en el tiempo.
Una discusión que va más allá del cobre
La mesa debate dejó planteada una discusión que trasciende el desarrollo de un proyecto puntual. Las distintas exposiciones coincidieron en que San Juan está frente a una nueva etapa minera, especialmente vinculada al cobre, y que las decisiones que se adopten ahora tendrán consecuencias durante décadas.
El desafío planteado por los participantes es que las inversiones no se traduzcan únicamente en exportaciones y rentabilidad empresarial, sino que generen empleo formal, capacitación, desarrollo de proveedores, crecimiento de las pymes, industria nacional y mayor circulación de la renta dentro de la provincia.
Con la moderación del licenciado Federico Agüero, la mesa permitió así poner en discusión distintas dimensiones de la minería: desde el crecimiento económico y la generación de empleo hasta la formación de trabajadores, la tecnología, los proveedores locales, la renta minera y la licencia social.
La pregunta que quedó instalada fue concreta: si el cobre representa una oportunidad histórica para San Juan, ¿qué debe hacer la provincia para que una parte significativa de esa riqueza se transforme efectivamente en desarrollo para los sanjuaninos?
