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San Martín, Gobernador de Cuyo que no pudo ser tildado de “bárbaro” por la centralidad porteña

El pueblo de Cuyo nada quiso saber con otro Gobernador Intendente que no fuese José Francisco de San Martín. Un libro de Historia de San Juan de un ex docente de la UNSJ habla de ese hecho como de ‘la primera revolución autonomista triunfante’.

En el primer tomo de su libro “San Juan, su Historia. Desde los orígenes a la llegada del Siglo XXI”, obra a punto de ver la luz de manera impresa, el ex docente y comunicador de la UNSJ Elio Salcedo destaca como la primera revolución autonomista triunfante de Cuyo, traccionada desde la expresión de gratitud del pueblo hacia José de San Martín.

La obra recuerda que la Intendencia de Cuyo fue creada por disposición del Segundo Triunvirato el 29 de noviembre de 1813, quedando separada definitivamente de su dependencia de la Intendencia de Córdoba del Tucumán, creada en la época virreinal. “El problema era que, como en la época hispánica, y como seguía siendo hasta ese momento, el gobernador intendente era elegido por el poder central”, señala el texto. Y allí el autor cita al historiador nacional de Córdoba, Roberto A. Ferrero, quien al respecto afirma que no se trataba de otra cosa que de “la negativa centralista a reconocer el derecho de cada provincia a elegir sus propias autoridades”. “Habíamos pasado de la dominación española a la dominación de Buenos Aires sobre sus hermanas de las Provincias Unidas del Río de la Plata”, agrega Salcedo.

Desde 1814, José de San Martín estuvo a cargo de esta Intendencia. Sin embargo, renunció por profundas diferencias con el director Supremo de entonces, Carlos de Alvear, quien lo reemplazó por Gregorio Perdriel. Pero eso no iba a quedar así. “El intento de renuncia por parte de San Martín y la decisión de su reemplazo por parte del Directorio produjo una gran indignación en los pueblos de Cuyo que, de esta manera, como explica Ferrero, ‘veían anularse todos los planes de reconquistar Chile para el comercio local, peligrar su propia seguridad ante los realistas trasandinos y retrasarse la hora de la independencia de América’. Medio millar de ciudadanos y otro medio millar de milicianos se reunieron en la plaza el 16 de febrero de 1815 para rechazar la intentona porteñista. Asimismo, ‘la parte sana del vecindario’ se congregó en Cabildo Abierto para expresar la voluntad municipal en ese mismo sentido. Ambas asambleas populares -frente a la presencia del propio San Martín, que compareció para pedir prudencia- resolvieron no aceptar otra autoridad que la del futuro Libertador y comunicárselo al Directorio”, narra “San Juan, su Historia…”.

Perdriel, que llegaba a Mendoza para hacerse cargo de la gobernación, se encontró una oposición general en la ciudad. En San Juan, un Cabildo Abierto se pronunciaba también en su contra. “A instancias de Fray Justo Santa María de Oro, muy consustanciado ya con las ideas “autonomistas” (derecho de los pueblos a elegir sus propias autoridades), los dominicos de San Juan firmarían con los demás vecinos el pedido de que el Gral. San Martín, ‘a quien aman con la mayor ternura y le miran como a la columna de su provincia’, no fuera reemplazado por el Coronel Perdriel (como disponía el Directorio porteño), ‘por vivir satisfechos de conducta tan brillante’ (la de San Martín) en el cargo de Gobernador de Cuyo. Es esa movida a nivel cuyano la que produce de hecho la primera ‘revolución autonomista’ en el Río de la Plata”, refiere.

Ante ese pronunciamiento soberano del pueblo de Cuyo, el Directorio dio marcha atrás con su decisión autocrática y San Martín quedó ratificado como Gobernador Intendente de Cuyo. “Fue ésta ‘la primera revolución autonomista triunfante’ en el territorio de las Provincias Unidas del Río de la Plata -como la llama el historiador Ferrero-, adelantándose de hecho al alzamiento del Litoral y a los ‘fermentos artiguistas’ de las demás provincias mediterráneas, aunque en su misma dirección política, pues, ¿de qué otra manera podría entenderse un movimiento cívico-militar que resistía un nombramiento de la autoridad central y elegía quedarse con el mandatario que tenía y que prefería para sí, renovándole el mandato? En situaciones similares en otras provincias, los caudillos emergentes de dicha situación serían execrados desde Buenos Aires como ‘bárbaros’”, apunta el libro.

Luego, el Padre de la Patria cruzaría Los Andes. Y llegaría después el año 1820. “Los acontecimientos de enero de 1820, con San Martín en plena campaña libertadora, darían comienzo a la conocida ‘etapa autonomista’ de San Juan, sin que la historia oficial reconozca, como queda revelado, que la Provincia de Cuyo había realizado ya su revolución autonomista, y que el nuevo hecho autonómico de 1820 -como veremos-, circunscripto a San Juan, sería un impedimento a una integración y a un desarrollo político y económico regional más sustentable, constituyendo a partir de entonces la separación institucional definitiva de Cuyo como unidad política, económica e institucional”, sostiene el primer tomo de la obra.

Imagen de portada: María Elvira Migna Berrigaray. San Martín gobernador de Cuyo. Óleo. Copia del original de Antonio González Moreno. 1970. Instituto Nacional Sanmartiniano, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.