Noche de Jolgorio y Rock: El Mamadera Bar vibró con una mezcla explosiva de bandas.
Este viernes 16 de octubre, el reconocido Mamadera Bar se convirtió en el epicentro de la escena alternativa y rockera. Con una grilla potente que unió raíces, legado y puro sentimiento, cada banda dejó su sello en una velada inolvidable.
El termómetro del rock en San Juan volvió a marcar números altos este viernes 16 de octubre. El Mamadera Bar, abrió sus puertas para una nueva edición de El Jolgorio Fest, una cita que prometía —y cumplió— ser un refugio de guitarras, pogo y camaradería.
Desde temprano, el ambiente adelantaba lo que sería una noche para el recuerdo. La velada tuvo el condimento perfecto: una mixtura generacional y de estilos que mantuvo al público cautivo de principio a fin
.Por un lado, Después de Viejos aportó esa carga visceral y cruda del punk y rock alternativo, conectando de inmediato con una audiencia fiel que cantó y sintió cada acorde como si fuera el último.
La cuota emotiva y de pertenencia llegó de la mano de Temblores, el proyecto de los músicos sanjuaninos radicados en Buenos Aires, quienes aprovecharon la ocasión para presentar su flamante EP Santos Populares. Su paso por el escenario fue un reencuentro cargado de energía con su tierra natal, demostrando el crecimiento musical que traen desde los escenarios porteños.
Y el pico de ebullición de la noche tuvo el sello de Ismael Sokol. El músico —quien lleva el legado del recordado «Bocha» Sokol en la sangre y la voz— se despachó con un tributo visceral y respetuoso que hizo vibrar las paredes del bar. Con clásicos que atraviesan generaciones y un magnetismo propio, Ismael logró que el público se uniera en un solo coro nostálgico y rockanrolero.
Para completar el cóctel explosivo, las bandejas a cargo de los DJs sumaron el toque justo para que la fiesta se extendiera entre aplausos, y la certeza de que el circuito independiente y de rock en vivo en San Juan goza de una salud envidiable.
Una noche donde cada banda puso lo suyo, pero donde los grandes ganadores fueron, sin dudas, el público y la música en directo.
