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Ataco a su expareja aunque tenía restricción perimetral

Escuchó que la víctima gritaba cuando era golpeada por su expareja. El sujeto, que tenía una restricción perimetral, fue condenado.

Una mujer que llamó al 911 al escuchar que su vecina gritaba porque estaba siendo golpeada por su expareja evitó lo que podría haber sido un femicidio. El agresor, identificado como Pablo Sebastián Matamoros, fue condenado a 1 año y 6 meses de prisión efectiva, pero como tenía una condena anterior (de cumplimiento condicional), le aplicaron en Flagrancia una pena única de 2 años y 8 meses de cárcel. 

Esta vez el castigo fue por el delito de lesiones leves agravadas por el vínculo, amenazas agravadas por el uso de arma, daño, desobediencia a una orden judicial, resistencia a la autoridad y lesiones leves, dijeron fuentes judiciales.

Matamoros admitió su culpabilidad en un juicio abreviado y aceptó la pena. Además, se dejó sin efecto el arresto domiciliario que tenía y se ofició al Hospital Marcial Quiroga para conocer su historia clínica, a fin de que el juez se expida sobre la prisión domiciliaria pedida por la defensa.

El hecho ocurrió el pasado domingo, durante la Navidad. Según la denuncia, alrededor de las 12.30 la víctima se encontraba sola en su casa de Ullum, acostada en su cama, cuando escuchó un ruido en la ventana de la habitación de su hija, que da al fondo de la vivienda.

Inmediatamente intentó incorporarse y advirtió que Matamoros ya había ingresado y que incluso estaba dentro de su dormitorio, donde comenzó a increparla diciéndole «vos sos una hija de p…, tenés algo con otro, te voy a matar». En ese momento el agresor se abalanzó sobre ella, la tomó fuertemente del cabello y empezó a propinarle golpes de puño en el rostro, en la cabeza y en otras partes del cuerpo. Luego, agarrándola del cabello, la obligó a levantarse de la cama para luego empujarla violentamente, provocando su caída al suelo, donde comenzó a darle patadas en el cuerpo mientras ella gritaba desesperada, suplicando que dejara de golpearla.

Tras eso, Matamoros salió de la habitación e instantes después regresó con un cuchillo con el que amedrentaba a la víctima amenazando que se lo clavaría en el pecho, a la vez que le decía «te voy a matar hija de p…». La  mujer atinó a cubrirse el rostro, momento en el que el agresor le produjo un corte en uno de los dedos de la mano izquierda.

Mientras eso ocurría ingresó al domicilio personal policial que intervino para evitar lo que podría haber sido un femicidio. En ese momento el sujeto intentó darse a la fuga por la ventana por la que había ingresado, produciéndose un violento forcejeo con los policías, que instantes después lograron reducirlo.

Según fuentes de la investigación, los gritos desesperados de la víctima pidiendo auxilio y suplicando por su vida, fueron escuchados por una vecina que llamó al 911, por lo que el operador de CISEM comisionó rápidamente al personal policial al domicilio de la víctima.

Ya iniciado el procedimiento de Flagrancia, la víctima advirtió que le faltaba su celular, un Samsung J2, por lo que se procedió a la búsqueda del mismo, siendo encontrada en el fondo de la misma, por un lado la parte trasera del aparato y a unos metros el resto, con su pantalla totalmente destruida. Es por eso que a Matamoros le imputaron el delito de daño.

Por otro lado, hay que destacar que el sujeto tenía una prohibición de acercamiento hacia la víctima y hacia su domicilio. La mujer dijo que la medida muchas veces era desobedecida por lo que se veía obligada a llamar a la Policía, pero que cuando arribaba el móvil policial Matamoros ya no se encontraba en el lugar.

Esa prohibición había sido dictada en el marco de la condena impuesta anteriormente a Matamoros, por otro ataque hacia ella ocurrido en noviembre de 2021.

Producto de que Matamoros esta vez opuso una férrea resistencia a la aprehensión por parte del personal policial, la violencia desplegada para resistirse ocasionó lesiones en un agente que debió trasladarse a un centro de salud para ser examinado, donde le recetaron reposo por 72 horas. De ahí los delitos de resistencia a la autoridad y lesiones leves.

fuente: DIARIO DE CUYO