El Servicio Meteorológico Nacional convoca a un paro ante los despidos masivos
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) atraviesa sus horas más sombrías en 154 años de historia. Lo que históricamente fue un organismo de referencia científica mundial hoy es el escenario de un ajuste que pone . Natalia Bonel, delegada de la Asociación de Trabajadores del Estado (ATE) y meteoróloga, en contacto con Elementos FM anuncia la convocatoria a un paro nacional para el próximo viernes 24 de abril que afecta la actividad aerocomercial en todo el país. La medida de fuerza, que consistirá en un cese de actividades desde las 5 de la mañana hasta el mediodía
Bonel describe también la desvinculación de 140 trabajadores, una cifra que podría escalar hasta los 240 según los requerimientos del Ministerio de Desregulación. «Nos están desguazando, porque con todos estos recortes injustificados nos dejan muy debilitados como institución», sostiene Bonel frente a un panorama desolador. También la meteoróloga advierte que sin los observadores meteorológicos en las pistas, los vuelos comerciales no podrán despegar, ya que se perderían los datos cruciales de la atmósfera que garantizan la seguridad operativa.
A su vez, la secretaria relata con crudeza la desprolijidad y la falta de empatía en la comunicación de los despidos. «Es un horror cómo se están manejando tras toda la angustia que estamos pasando», asegura, describiendo un sistema de notificaciones y llamados informales a media noche. Bonel señala que hay compañeros que recibieron la noticia formal tras haber sido asegurados de que sus puestos estaban a salvo y advierte la posibilidad de que las listas se siguen modificando aún hoy. Esta incertidumbre constante afecta la salud mental de profesionales formados durante décadas, quienes hoy se preguntan cómo sostener sus hogares mientras ven cómo se desprecia su conocimiento técnico.
Sobre el rol ausente del Ministerio de Defensa, al cual pertenece la institución desde hace mucho tiempo, frente a la preocupante situación, Bonel alerta que «debería saber lo que hacemos y debería saber las consecuencias que va a traer esto que están permitiendo» .Lo que está en juego, según explica la dirigente, es la soberanía sobre la información climática de un país que se extiende desde la Quiaca hasta la Antártida.
«Perdemos soberanía porque tener nuestros datos nos da la autonomía suficiente para mejorar y ajustar nuestros pronósticos», señala Bonel. En un país con un fuerte perfil agroexportador y provincias mineras, la meteorología es una materia transversal ya que influye desde la siembra y la cosecha hasta la decisión de suspender clases por alertas o la resolución de expedientes judiciales.
Respecto a por qué este servicio no puede quedar en manos privadas, la meterolóloga explica que «a un privado no le conviene porque es una inversión que no le reporta beneficios sostener una red de observaciones meteorológicas; es por eso que en todo el mundo el Estado es el que gestiona estos servicios». El SMN cuenta con apenas 125 estaciones para cubrir un territorio inmenso, y cada baja en el personal es un punto ciego en el mapa de prevención de desastres.
El ajuste, orquestado bajo la mirada del Ministerio de Defensa y la presión de Desregulación, parece ignorar que la ciencia meteorológica no es un lujo, sino una infraestructura básica para la vida moderna.«La gente que trabaja acá ama lo que hace», expresa Bonel resaltando la importancia del trabajo de los trabajadores del SMN. En definitiva, la secretaria deja en claro que la resistencia no es solo por un salario, sino por el reconocimiento de una institución que ha sabido ser orgullo nacional y que hoy se encuentra bajo el asedio de una política que parece no medir las consecuencias de dejar al país a ciegas frente al clima.
