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Cómo será el antimonumento que colocarán en el “Bosque de la Memoria” de la Facultad de Sociales

Los docentes a cargo del proyecto indicaron que se trata de “una espiral áurea” que intentará “dialogar” con ese espacio verde, invitando también a transitar una experiencia sonora.

Los ganadores del concurso de 2023 para revalorizar el “Bosque de la Memoria” de la Universidad Nacional de San Juan (UNSJ) continúan con su trabajo para cumplir con la propuesta. Ahora anunciaron en Radio UNSJ que el próximo paso es la colocación de un antimonumento. Un punto clave que está estipulado dentro de su proyecto denominado “Bosque presente”, cuyo objetivo es “mantener viva la memoria de los desaparecidos de la dictadura”.

“Ya hemos cerrado la etapa de rendimiento de cuentas. Toda la instancia legal ya está resuelta. Pero hay una obra que nos convoca en este momento con la presentación de la carpeta técnica. Es un proyecto que tiene que pasar por el control de la Secretaría de Obras y Servicios de la Universidad para poder realizarse. No es una obra de gran envergadura, aunque con un desafío técnico que hay que resolver. En la Secretaría están evaluando la posibilidad de realizar la escultura sonora que llamamos antimonumento”, detalló Duilio Tapia, docente de la UNSJ.

Cristian Marín, otro docente de esta casa de estudios, mostró los planos y dijo que el antimonumento es “una espiral áurea que intenta dialogar con todos los elementos del bosque” y “estará colocada en la parte Este de donde comienza” ese lugar clave para la memoria.

Tapia, por su lado, aseguró que el secretario de Obras, Fernando Gómez Amarfil, “tiene muchísimo interés en que esto pueda materializarse”. “Él ha manifestado la factibilidad de la obra, pero necesitamos también el visto bueno del decano de la Facultad de Sociales –Marcelo Lucero- y del rector –Tadeo Berenguer- para que aprueben los fondos que hagan posible la obra”, señaló.  

Además, explicó que “el nombre de antimonumento trae consigo la idea de un monumento que corre en el sentido inverso al tradicional, que tiende a levantarse sobre el paisaje”. “El antimonumento -en cambio- es una construcción que se entierra y funciona como una escultura sonora. Entendemos que la propuesta nuestra fue la ganadora por nuestro interés especial respecto del sonido”, especificó.

Con los actuales avances que tiene el bosque buscan que los visitantes realicen “un juego, acercándose a las dimensiones invisibles” de ese lugar, logrando “una experiencia plena de escucha de los sonidos y también de -percibir- los olores”.

“Nosotros seguimos trabajando y proponemos esta idea de los sonidos como materia que es capaz de convocar a la memoria”, aseguró Tapia. Así, el antimonumento genera un novedoso espacio gracias a que “toda la parte interna de la espiral va hundiéndose por debajo del nivel del suelo”.