Uñac se anota en 2027: ¿una candidatura presidencial o una jugada para disputar poder?
Sergio Uñac ya no juega a las insinuaciones. El exgobernador de San Juan confirmó en Minuto Uno, el programa conducido por Gustavo Sylvestre, que será candidato a presidente de la Nación.
La definición no es menor. Ni para San Juan ni para el peronismo.
Después de meses de declaraciones, posicionamientos y señales cada vez más evidentes, Uñac decidió ponerle nombre a su proyecto político: quiere competir por la Presidencia en 2027.
Pero detrás del anuncio hay algo más profundo que una simple candidatura.
Uñac parece haber entendido que el escenario político que viene abre una oportunidad para dirigentes que no pertenecen al núcleo histórico del poder político de Buenos Aires. En un peronismo todavía atravesado por disputas internas, liderazgos en discusión y una enorme dificultad para definir quién conducirá la reconstrucción del espacio, el sanjuanino busca ocupar un lugar.
No necesariamente el de favorito.
Todavía no.
Pero sí el de un dirigente que pretende estar sentado en la mesa donde se defina el futuro del peronismo.
De San Juan a la disputa nacional
La candidatura de Uñac también representa un intento de recuperar para San Juan un protagonismo que, durante décadas, tuvo momentos importantes pero pocas veces llegó a instalar a un dirigente provincial como aspirante concreto a la Presidencia.
El mensaje es claro: la Argentina no se termina en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
Uñac pretende construir su candidatura desde esa identidad. Federalismo, experiencia de gestión y conocimiento del funcionamiento del Estado aparecen como los pilares sobre los que busca edificar su proyecto.
Su recorrido político le permite exhibir una trayectoria poco habitual: intendente, vicegobernador, gobernador durante dos períodos y ahora senador nacional.
Pero una cosa es acumular experiencia y otra muy distinta es transformarla en volumen electoral nacional.
Ese será, probablemente, su principal desafío.
Porque para llegar a la Casa Rosada no alcanza con ser conocido en San Juan ni con tener reconocimiento dentro de determinados sectores del peronismo. Uñac deberá construir presencia en las provincias más pobladas, generar alianzas, sumar dirigentes y, fundamentalmente, encontrar un discurso que logre trascender la lógica provincial.
Una candidatura que también desafía al peronismo
La decisión de Uñac no sólo habla de su ambición personal.
También es un mensaje hacia adentro del peronismo.
Durante los últimos años, el Partido Justicialista funcionó muchas veces alrededor de liderazgos fuertes y candidaturas definidas por acuerdos de cúpula. Uñac viene planteando una idea diferente: que los aspirantes compitan y que el candidato surja de una interna.
Detrás de ese planteo hay también una lectura política.
Si el peronismo decide nuevamente ordenar su candidatura desde arriba, dirigentes como Uñac podrían quedar relegados frente a figuras con mayor peso dentro de la estructura partidaria.
Pero si existe competencia real, el escenario cambia.
Y Uñac parece dispuesto a apostar a eso.
Su candidatura, entonces, no es solamente un lanzamiento. Es también una presión para que el peronismo abra el juego y permita que aparezcan nuevos nombres en la discusión nacional.
El momento elegido tampoco es casual
Uñac confirmó su candidatura en un momento en que el peronismo todavía no tiene un liderazgo indiscutido hacia 2027.
Ese vacío es, precisamente, el espacio que intenta ocupar.
El sanjuanino sabe que hoy no aparece entre los principales nombres de la carrera presidencial. Pero también sabe que en política dos años pueden cambiarlo todo.
Por eso, mientras otros dirigentes esperan definiciones, Uñac eligió empezar a caminar.
La estrategia parece clara: instalarse temprano, recorrer el país, construir relaciones políticas y convertirse en una alternativa posible antes de que el peronismo entre definitivamente en modo electoral.
No es una estrategia de resultado inmediato.
Es una construcción de largo plazo.
La gran pregunta: ¿candidato testimonial o proyecto competitivo?
La pregunta inevitable es si Uñac podrá transformar esta aspiración en una candidatura verdaderamente competitiva.
Ese interrogante todavía no tiene respuesta.
Para algunos, el exgobernador sanjuanino tiene experiencia, discurso federal y capacidad de gestión para disputar un lugar dentro de una renovación peronista.
Para otros, su desafío será salir de la lógica provincial y conseguir algo mucho más difícil: convertirse en un dirigente nacional con capacidad de generar adhesión electoral propia.
Ahí se jugará el verdadero futuro de su candidatura.
Porque una cosa es anunciar que se quiere ser presidente.
Otra es lograr que el país empiece a mirar a San Juan como el lugar desde donde puede surgir una alternativa nacional.
Uñac decidió intentarlo.
Y esa es, quizás, la principal novedad política.
Ya no se trata solamente de un exgobernador que busca conservar influencia en la política sanjuanina. La decisión de competir por la Presidencia implica cambiar la escala de su proyecto.
El tablero, ahora, es nacional.
Y aunque falta mucho para 2027, Uñac ya movió una ficha.
Habrá que ver si logra convertir esa ambición en estructura, esa estructura en candidatura y esa candidatura en una alternativa real.
