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El pendrive con los bitcoins de Adorni no convence a nadie

La billetera virtual que mostró Manuel Adorni como propia en televisión no se refleja en las declaraciones juradas que presentó ante la Oficina Anticorrupción (OA) ni con sus propias afirmaciones. Es un papel con un QR que dijo que encontró al revolver documentación en su casa, que había guardado como el trofeo de una inversión en bitcoin de 2014 que le dio una diferencia de 300.000 dólares, a partir de una inversión de 200.000. De ahí sacó el número mágico de 500.000 dólares en negro con el que pretende explicar cómo se compró propiedades en los últimos dos años, las hizo a nuevo, disfrutó viajes de lujo y tuvo gastos con tarjeta de crédito difíciles de igualar. Lo que aparece en sus rectificaciones ante la OA en activos digitales son cifras que los especialistas ven incongruentes y con déficit de información. Nada que permita siquiera confirmar operaciones hechas por él. Toda la teoría del ahorro en criptomonedas del jefe de gabinete es “una bomba de humo”, en palabras del programador Maximiliano Firtman.

Escollos y opacidad

¿Por qué Adorni no presentó —por ejemplo— un préstamo y eligió hablar de una supuesta inversión en criptomonedas? Primero, seguro que es más difícil de comprender para la gente de a pie. Segundo, hará que se prolongue la investigación y tal vez la confronte con escollos. De hecho, el fiscal Gerardo Pollicita ahora rastrea los ingresos de Adorni y su esposa Bettina Angeletti desde 2012, un poco antes de la fecha alegada de inversión. Hará un racconto de sus distintos trabajos, donde en el caso del jefe de gabinete se encontrará con que fue vendedor de autos y que trabajó en cuestiones administrativas en el Ministerio de Cultura entre 2017 y 2018, luego en medios, entre otros con Baby Etchecopar y Marcelo Grandío (el que le habría pagado el vuelo privado a Punta del Este). La fiscalía pidió también información a ARCA, ANSES y otros organismos y la valuación en el tiempo de los bitcoins que el funcionario dijo haber invertido.

Más allá de estas cuestiones, el propio Adorni, años atrás, hablaba de las bondades de las Bitcoin que, anunciaba, había aumentado 330 por ciento en 2020 y llegó a valer 40.000 dólares: “Tiene la ventaja de que es anónima y de que nadie, nadie le puede perseguir las transferencias y los estados no pueden seguirle los movimientos”, subrayaba.

En esa lógica, el miércoles a la noche, cuando anunció en una entrevista la presentación de su declaración ante la OA, Adorni dijo que tenía ahorros en cripto por medio millón de dólares que deliberadamente no declaró para “escaparse de la vieja política”. En términos de Javier Milei, el que evade es un héroe. Al amparo de la inocencia fiscal y su régimen simplificado de ganancias —ley promovida por el actual gobierno—, el funcionario, además, reconoció dinero sin declarar, con la facilidad de que ARCA no le exige que explique su origen.

Lo que dijo, lo real, lo posible

Adorni mostró en LN+ el papel de una cold wallet (una billetera fría es el dispositivo que almacena las claves para acceder a criptomonedas que permanecen guardadas sin necesidad de conexión a Internet) con un QR. Era característico de 2013-2014, los años en los que Adorni sitúa su inversión en bitcoin, cuando se desempeñaba, decía, en la actividad privada.

*El jefe de gabinete alega que prolongó la cosecha de ganancias cripto hasta 2018. En su declaración jurada indicó que las incorporó a su patrimonio en 2021 y 2023. No especificó fechas que permitan un análisis certero.

*El ingeniero Fernando Molina identificó la billetera e informó que tiene alrededor de 60.000 dólares, no 500.000. Esto no aparece reflejado de este modo en las rectificaciones que hizo Adorni a las declaraciones juradas donde incorporó activos digitales. O si está, no se puede individualizar.

*El experto sugiere, además, que por ahora no hay manera de saber que efectivamente esa billetera pertenezca a Adorni. La blockchain es pública y podría elegir una wallet de ahí que le calce en las fechas que necesita. La justicia podría pedirle que demuestre que es suya. Santiago Siri y otros aventuraron que también podrían haberle prestado una clave privada para hacer esa demostración de una billetera que se haya usado en la época señalada y luego entró en desuso. Otra opción: ante un pedido de explicaciones, que la clave la perdió. Por ahora no ofrece datos que indiquen en la wallet y los fondos son suyos.

*Esa billetera en particular interactuó con Bitfinex, un exchange (equivalente a un banco) en el que sí se podría identificar si Adorni inyectó fondos o retiró. Tal vez de esa información surja una aproximación.

*Si obtuvo ganancias por 300.000 dólares, ¿dónde está el comprobante? ¿Cómo y a través de qué entidad lo convirtió en el dinero que declara?

*¿De dónde sacó los 200.000 dólares que invirtió? ¿De lo que encontró que había dejado el padre al morir? ¿No era que los había dejado a él y su hermano endeudados, según tuiteó? Y desde que cuenta, compró Bitcoin.

*Fueron muchos los especialistas que, después de la entrevista de Adorni explicaron que en 2014 no era habitual hacer inversiones de 200.000 dólares en Bitcoin. Era una operación de altísimo riesgo. “Era delirante en ese momento poner ese monto porque ni siquiera había mercado para eso. Bitcoin no se creó como reserva de valor, sino para hacer pagos”, sostuvo Martín Romeo, querellante en la causa $LIBRA.

*Hay que sumar las entrevistas donde Adorni dijo públicamente en 2021 y 2022 que en 2014 no tenía grandes conocimientos de Bitcoin y que tampoco lo tomaba como una forma de inversión, ya que para eso confiaba en criptomonedas estables (que no cambian de valor), como el dólar cripto.

Cripto en la declaración jurada

Adorni hizo rectificaciones en sus declaraciones juradas desde que ingresó a la función pública en adelante, y allí incluyó tres renglones donde señala “monedas digitales, monedas virtuales, criptoactivos o similares en el país”. En una señala “cripto Binance”, pero no aclara qué moneda es y en pesos señala 8.875.938; “cripto Lemon”, tampoco aclara el activo, por 2.098.865 pesos y, por último, “cripto BTC”, que sería bitcoin, por 861.584 pesos. En cada caso aparecen montos que son supuestos equivalentes que serían en dólares (pero no está claro). Todo eso figura como ingresos propios.

Según Romeo “si con 200.000 dólares hubiera comprado 2130 bitcoins y los vendía en 2021, como dice su declaración, habría obtenido 62 millones de dólares y en el máximo de ese año, 147 millones de dólares. Para que le dé la cuenta, tenía que haber comprado en 2013 y vendido al año siguiente para que el número sea 500.000 dólares. Algo no cierra”. En 2025 consigna la “venta de activos” por 400 millones de pesos.

Más allá de los números, hay que recordar que Adorni está plantado en que fueron ingresos en negro, y tal vez confía en que no los debe explicar. Habrá que ver qué interpreta la fiscalía.