“Las Madres y las Abuelas son la imagen y la carnadura de que otro futuro es posible”
La coordinadora del Programa de Derechos Humanos de la UNSJ, Jimena Sancho, recuerda a Taty Almeida, la recientemente fallecida Madre de Plaza de Mayo. Habla además de “gorilismo” en un nuevo aniversario de los bombardeos a esa plaza en 1955.
A sus 95 años de edad murió este fin de semana Lydia Estela Mercedes Miy Uranga, conocida como Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo – Línea Fundadora. Taty falleció sin poder despedir los restos de su hijo Alejandro, secuestrado y desaparecido por la denominada Triple A en 1975. “Yo era una gorila fatal. Me afeité”, dijo Taty en una entrevista, cuando ya era una decidida militante por la memoria, la verdad y la justicia.
Infou le consultó a Jimena Sancho, coordinadora del Programa de Derechos Humanos de la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNSJ, qué le sugiere esa identificación de otro tiempo que admitía la Presidenta de Plaza de Mayo (la de saberse “gorila”, calificación dedicada a los partidarios del golpe que depuso al gobierno de Perón). “Creo, sin profundizar en estudios académicos ni mucho menos teóricos, que los argentinos y las argentinas mamamos desde la cuna esa tensión: la de ser gorilas o no serlo. Pero creo que, en la latencia de esa dualidad, la historia hecha cuerpo va acompañando las decisiones que tomamos frente a ello. No podría ni siquiera imaginar la fuerza que la desaparición de un hijo o una hija ejerce en nuestras conciencias y cuerpos para que podamos, finalmente, pararnos desde el lugar donde el otro importa; ese lugar donde el otro o la otra tienen los mismos derechos que yo por el simple hecho de ser humanos, y aquí tendríamos que ir sumando otras vidas.
Hacia formas menos violentas y odiantes
La especialista Jimena Sancho quiso detenerse en lo de “fatal”, “porque más tarde o más temprano vivir desde el ‘gorilismo’ conduce a cuestiones fatales como el odio, el desprecio, la crueldad y la legitimación del exterminio del otro. Ser y estar allí es fatal”, afirmó. Y sostuvo que, “como nada es para siempre, las personas podemos, en la medida en que seamos permeables al derecho a la existencia del otro y tengamos el valor de convivir con lo diferente, virar hacia formas de ser y estar menos racistas, menos violentas y menos odiantes. Tal vez la historia personal de Taty sea un ejemplo vívido de que el contexto nos transforma, de que somos sujetos/as de nuestra época”.
«Somos muchos»
Taty Almeida, declarada Visitante Ilustre de la UNSJ en 2017 (año en que visitó esta Universidad -el 13 de marzo- en el marco del inicio de la Segunda Megacausa contra acusados de delitos de Lesa Humanidad cometidos en San Juan), solía repetir “no nos han vencido”. Allí, en esa frase, Jimena Sancho la ve a Taty, a las Madres, a las Abuelas, a H.I.J.O.S e H.I.J.A.S., a familiares y a ex-presos y ex-presas políticas. “Veo a todas y cada una de las reivindicaciones, juicios, leyes, marchas, poemas, libros, películas, pinturas, esculturas, edificios, paisajes. Leo sabiduría y lucha, compromiso y deseo. Leo una consigna que da cuenta del pasado, del presente y del futuro. Leo el plural: somos muchos”, concibe Jimena.
Los recuerdos atraviesan los muros de la historia oficial
Estas reflexiones de la Coordinadora del Programa de Derechos Humanos son vertidas este 16 de junio, día del 71º aniversario de los increíbles bombardeos a Plaza de Mayo en 1955 por parte de naves de la Aviación Naval y de la Fuerza Aérea. “Los recuerdos del horror son siempre dolorosos; nuestra historia está plagada de esos momentos, comenzando por el genocidio indígena. Pero en el recuerdo también está la resistencia: el acto de recordar es y será parte de la condición humana. Los recuerdos, por más silenciados y desoídos que sean, atraviesan los muros de la historia oficial para contarnos que hay otras historias. Han funcionado como la lanza que desnaturalizó la idea de que ‘las cosas siempre fueron así y son así para siempre’. Las Madres y las Abuelas nos enseñaron que recordar es indispensable en cada presente. A mi entender, con ellas todo es más fácil, porque son la imagen y la carnadura de que otro futuro es posible”, sostiene Jimena Sancho.
